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por Concepción Nieto Jaramillo
Leí en el último número de La Voz de Trébago acerca de la boda mis hijos Lalo y Puri. Me dio mucho gusto ver las fotografías de todas las personas que quiero mucho y de que la boda estuvo muy bonita, con mis nietos Leandro y Jacobo. Me quedé con muchas ganas de ir pero desafortunadamente no pude por falta de salud. Lalo me trajo las fotografías y acabé llorando de emoción, de alegría, de pena de no haber podido ir. Me gusta mucho la revista y cuando la leo estoy en mente con todos ustedes porque no se me olvida Trévago, que fue mi segunda casa y fui muy feliz ahí. Iba cada año y me pasaba como quince días, comiendo rico y platicando con las personas que tan lindas fueron para mi. Cuando vivía la abuela Mercedes más, ya después murió la abuela y seguimos yendo como siempre cada año. Todas las personas iban a vernos como se usaba allá, a festejar el que fuéramos allí al pueblo. Nos preguntaban siempre cómo estaba la familia en México y todos muy lindas personas. Recuerdo del pueblo las caminatas por la tarde y platicar con todos los que iban a caminar como nosotros. Luego la cena que nos preparaban siempre con vinito, chorizos, patatas guisadas al estilo de allí, y después a dormir, a ver la tele, porque a los tíos y al señor Córdova no les gustaba acostarse temprano. Yo le ayudaba en todo a la Magdalena y grandes días que pasábamos allí. También nos íbamos a la huerta a por fruta deliciosa y algunos días íbamos a Soria que me encantaba ir. Tengo muchos recuerdos bonitos.
Concepción Nieto Jaramillo.
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