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por Begoña Abad de la Parte
Me enseñaron a ordenar los cajones, La ropa de invierno y de verano, los folios, las cuartillas, los libros por orden alfabético. Las fotos por fechas, las cazuelas por tamaños, las tazas de café, sólo, con leche... Los cubiertos de carne, de pescado. Las bebidas ligeras y las otras. Las lejías, detergentes y los trapos de usar para cristales o para desengrasar alicatados. Me enseñaron a ordenar mantelerías a organizar maletas, a mantener un frigo bien surtido y a etiquetar debidamente el congelado. Nadie me ha enseñado todavía cómo se ordenan los besos, nadie debe saberlo, o lo callan. He aprendido a solas, como se aprenden todas las cosas que sirven para andar por la vida en todo tiempo, a todas horas, haga frío o calor, estés acompañada o sigas sola. |
Nota de la redacción: Begoña Abad es colaboradora ya habitual de LA VOZ DE TRÉBAGO. En esta ocasión, con motivo de la publicación de su libro Begoña en ciernes (Ediciones del 4 de agosto.- Logroño) le pedimos autorización para incluir aquí uno de sus poemas, a lo que gustosamente accedió. Y aquí está.
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