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Un año más en las canteras molineras



por Eneko Bustillo González

Ya sabréis la mayoría de los lectores que este verano de 2011 hemos vuelto a las canteras molineras un grupo de voluntarios, con la ayuda de muchas otras personas. No ha sido un trabajo muy prolongado, apenas diez días, pero sí gratificante, cuando al marchar del lugar nos damos cuenta de que todo el esfuerzo ha servido para dejar al descubierto la labor que se llevaba a cabo en este pueblo hace mucho tiempo: transformar un pedazo de monte en piedras para moler.

Todas las mañanas le hemos dado duro a la pala, azada, paleta y demás utensilios, para mover y mover tierra. También hemos actuado de jardineros, arrancando muchos arbustos y también la joya de la corona: una zarza enorme que había en el paso de los corrales, junto a la peña del Tío Sartén. Al principio, en los primeros días, por mucho que quitásemos tierra de entre las rocas, parecía que nuestra labor no iba a tener final, pero tras la primera semana, la zona fue cogiendo forma. Y no todo ha sido trabajo allí arriba. Surgía la oportunidad de admirar la naturaleza: ver una infinidad de animales, como lagartos que aparecían de golpe debajo de las piedras, o un grupo de codornices andando por la pista, teniendo que parar la furgoneta, y los últimos días del campo, todas las mañanas oíamos desde la cantera los ladridos de los corzos, que no paraban.

Muy entretenido este año el campo, sobre todo por la ayuda que ha llegado desde fuera. Han venido muchos voluntarios, y entre todos hemos trabajado duro, y nos hemos divertido, conociendo Trévago y alrededores: desde la ermita de la Virgen del Río Manzano hasta la Laguna Negra, el monasterio de Veruela, y muchos otros pueblos. Ha habido muy buen ambiente entre los voluntarios. Ahí anduvimos, en las tardes que no íbamos de excursión, jugando a fútbol o al escondite y sus variantes. Y muestra de que los voluntarios se fueron contentos de este pueblo es que algunos volvieron a Trévago por fiestas.

Mientras tanto, la ruta de las canteras molineras de Trévago va cogiendo forma. Subiendo andando, en bici o en coche hasta llegar a los molinos, pasando por la ermita, se llega a la cantera que se limpió el año pasado, y siguiendo el camino que empieza aquí, pasando cerca de una sima, se llega a la cantera que se ha limpiado este verano. Aquí han surgido de entre las piedras diferentes objetos, este año por ejemplo una cuña de hierro bien grande, y también distintos trozos de hierro menores, procedentes de pletinas o cuñas, seguramente. Para que ya esté todo bien señalado y marcado (la senda, la labor que se hacía, etc.), estamos esperando a que abra las puertas el futuro Centro de Información de las canteras, que por lo que nos ha comentado nuestro alcalde, quedan unos meses para su apertura.

Animo a todo aquel que lea esta nota a que conozca la zona de las canteras, las "rehabilitadas" y las que no lo están. Es un entorno precioso, y los que ya conozcan la zona, buenos guías serán para los demás.

Solo me queda dar las gracias, en mi nombre y en el nombre de los demás voluntarios, a todas las personas que nos han recibido con mucho respeto y cariño, a quienes nos han dado de comer, a quienes nos han contado diferentes datos, anécdotas e historias sobre este pueblo, y a quienes se han interesado por nuestra labor. Este cariño lo hemos devuelto (y lo volveremos a devolver, seguro) en las canteras, esperando que el proyecto que se está construyendo en Trévago aporte mucho al pueblo, y no solamente en el ámbito económico, que también, pero sobre todo que atraiga gente de todo tipo y origen hasta aquí.


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