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Fauna y flora de los campos de Trébago.
Los árboles y arbustos (II)



por Marcos J. Clavel Pardo

Continuando con la descripción de las especies de árboles y arbustos presentes en nuestro pueblo, vamos a conocer en esta ocasión aquellos que después de pasar el invierno desnudos de hojas e inactivos, brotan en primavera dando comienzo así a un nuevo período de actividad donde crecerán, florecerán y fructificarán.

Para poder identificar más fácilmente las especies nos vamos a fijar en el aspecto de las hojas, principalmente en la forma o silueta y en el borde o margen. Nos podemos encontrar dos grandes grupos de clases de hojas: las hojas simples y las hojas compuestas, las primeras son aquellas que presentan una única lámina formando la hoja y las segundas cuando la hoja esté formada por un número variable de láminas, dependiendo de la especie, denominadas hojuelas o folíolos.

Los árboles y arbustos que nos podemos encontrar sin salir del pueblo son:

Limoncillo, Grosellero espinoso (Ribes uva-crispa): Es éste un arbusto de pequeño tamaño, hasta 1'5 m., fácil de identificar por sus tramas armadas de fuertes espinas que suelen ir en parejas o en tríos, las hojas son pelosas, simples y de silueta redondeada o acorazonada, con el borde dentado . El fruto o grosella es grande (en comparación de las hojas), esférico, colgante y generalmente verde, amarillo o púrpura, con la superficie cubierta de pequeños pelillos y de sabor dulce y algo ácido. Podemos encontrar un pequeño ejemplar en el “coto”, lugar donde recuerdo que hace unos cuantos años era abundante.

Este grosellero se cultiva con cierta frecuencia por sus frutos comestibles, que antiguamente se fermentaban para obtener vino de grosellas.

Zarza, zarzamora (Rubus ulmifolius): Es un arbusto generalmente verde en invierno, pero que en zonas con fríos invernales intensos puede llegar a perder las hojas. Estas son compuestas y están formadas por 3 ó 5 hojuelas dispuestas en forma palmeada y desiguales, siendo la hojuela o folíolo terminal algo más grande que los laterales. Este arbusto se extiende más a lo ancho que a lo alto, pues cada año produce unos vástagos muy largos, armados de fuertes espinas ganchudas, que suelen ser arqueados y enraízan al tomar contacto con el suelo en otoño. Su fruto es la famosa y deliciosa mora, de color rojo cuando no está madura y negro brillante con sabor dulce cuando en septiembre-octubre maduran.

Las zarzas constituyen una maraña impenetrable, no sólo para el caminante, sino también para el botánico, pues de esta especie se han descrito 20 subespecies y cerca de 100 variedades distintas.

Nogal (Juglans regia): Arbol que puede medir hasta más de 20 metros de altura y del que podemos encontrar en Trébago hermosos ejemplares, generalmente en el interior de los huertos para el aprovechamiento de las nueces cuando las heladas tardías no lo impiden. Sus hojas son grandes, caedizas y compuestas, con 5-9 folíolos u hojuelas en cada hoja, siendo el terminal más grande que los laterales. Las hojas exhalan, como todas las partes verdes de la planta, un olor intenso. Los frutos son la nueces que se presentan en el árbol agrupados de 1 a 5, presentando una parte carnosa exterior verde, que termina secándose y tomando color negro cuando maduran, quedándose su interior la nuez.

Es el nogal un árbol muy sensible a las heladas tardías que hacen que pierdan sus frutos y si la helada es muy intensa incluso pueden llegar a perder las hojas.

Saúco, (Sambucus nigra): Es el saúco un arbusto muy ramoso o un arbolillo que alcanza 5 m. o algo más de altura. Son sus hojas compuestas de gran tamaño (aunque no tan grandes como las del nogal), formadas por 5 ó 7 hojuelas dispuestas por parejas con una terminal; las hojuelas se estrechan hacia la punta y tienen el borde aserrado . Las flores de color blanco y posteriormente los frutos aparecen colgantes y agrupados en pedúnculos de color púrpura-violeta. El fruto de color violeta-negruzco, lustroso y con jugo de color rojo sangre, ha dado lugar a historias como la que dice cuenta que las culebras los comen para producir veneno, cosa que es del todo falsa, al contrario, el saúco tiene muchas propiedades medicinales, habiéndose empleado los frutos para dar más color a los vinos.

Encontramos un hermoso ejemplar a la entrada del cementerio y otro de buen tamaño detrás de la zona habilitada para contenedores cerca de la iglesia.

Podemos confundir fácilmente el saúco con una especie muy parecida en cuanto a las hojas, flores y frutos, pero que no adquiere forma de árbol, se trata del yezgo (Sambucus ebolus).

Chopo negro (Populus nigra): El chopo es un árbol robusto que puede alcanzar los 20 y 30 m. de altura, con la copa amplia o muy estrecha y columnar. Sus hojas son simples y de forma triangular o romboidal, con el borde algo aserrado, con un color verde intenso que se transforma en coloraciones amarillas o doradas durante un período más o menos largo antes de caer a lo largo del otoño. Este árbol tiene separados en distintos pies las flores masculinas y las femeninas, encontrándonos árboles macho y árboles hembra, que florecen antes de que salgan las hojas, inundando el aire de una verdadera lluvia de algodón a finales de mayo o durante todo el mes de junio.

No resulta el chopo un árbol muy longevo, no alcanzando por lo general el siglo de vida. Sin embargo los que tenemos en Trébago fueron plantados en 1888, como nos dice José Lázaro en su artículo acerca de D. Angel Martínez Lasheras. Por tanto, el estado de decaimiento y muerte de muchos de estos árboles hay que achacarlo a la edad, acelerado eso sí, por la sequía sufrida durante estos últimos años.

También nos podemos encontrar chopos de los llamados canadienses. Esta denominación engloba a todos los grupos de chopos o álamos híbridos que se han originado del cruzamiento entre el chopo negro (P. nigra) y el chopo americano (P. deltoides). El híbrido adquiere la robustez y resistencia del chopo negro y el tronco recto sin abultamientos y el rápido crecimiento del chopo americano, sin embargo la longevidad disminuye, alcanzando los 30-40 años como máximo, siendo además más sensible a las plagas de insectos que se alimentan de madera.

Olmo común (Ulmus minor = U. campestris): El olmo, al igual que el chopo, caracteriza el paisaje de Castilla con su porte elevado y robusto de hasta 20 m. de altura e incluso más. Son sus hojas simples, de tacto muy áspero, con el borde aserrado y la base redondeada o acorazonada, con una de las mitades más desarrollada, resultando asimétricas.

La madera del olmo es dura, fácil de trabajar y fue la más apreciada para carretería.

Sufren los olmos una grave enfermedad, la grafiosis, producida por un hongo (Ceratocystis ulmi), que procedente de Norteamérica, ha diezmado y prácticamente destruido la población de olmos españoles, sobre todo de los más añosos y débiles, afectando también a los que teníamos en el pueblo. El hongo obstruye los vasos por donde pasa la savia, impidiendo la circulación de esta hacia la parte superior del árbol, generando a la vez toxinas que lo van envenenando poco a poco. Esto hace que las hojas se sequen (enrollándose de una forma característica), marchitando el árbol desde la parte más alta hasta la más baja concluyendo con la muerte de éste.

Contra esta enfermedad sólo se conocen medios preventivos, siendo los curativos hasta el momento poco eficaces.

Olmo siberiano (Ulmus pumila): Desde hace un tiempo se ha difundido mucho en lugar del olmo común el olmo siberiano, procedente de China y Siberia, por no ser atacado por la grafiosis. La hoja de este olmo es más alargada que la del anterior, con el borde también aserrado y con la base muy poco o nada asimétrica, pero lo que nos lo va a hacer distinguir más fácilmente va a ser su corteza de color pardo o gris con unas características grietas de color anaranjado. Tenemos ejemplares de olmo siberiano en el coto, en el camino al río, así como en otros puntos de Trébago.

Acacia, robinia, falsa acacia (Robinia pseudoacacia): Es originario este árbol de la región Atlántica de los Estados Unidos, de donde fue llevado a Francia en 1601. Sus hojas son compuestas con 3 a 10 pares de hojuelas con una más terminal y en la base tiene espinas. Las flores amariposadas aparecen en racimos, de color blanco muy aromáticas y de sabor agradable (conocidas con el nombre de "pan y quesitos" o "angelitos"). El fruto es una legumbre de color marrón en la madurez.

La acacia es una especie muy utilizada en jardines, paseos y parques, con una variedad como la que se encuentra en el coto, la acacia de bola (R. pseudoacacia umbraculifera), variedad injertada que presenta un follaje muy tupido en forma de bola.

Catalpa (Catalpa bignonioides): Arbol vigoroso y rústico, de rápido crecimiento, originario del Este de los Estados Unidos. Tiene hojas muy grandes, de hasta 20 cm., de forma acorazonada con el borde liso algo ondulado y el envés con un tacto aterciopelado por la borra que tiene.

Tenemos ejemplares de catalpa en el coto así como en otros lugares del pueblo.

Castaño de indias (hippocastanum): Podemos encontrar un pequeño ejemplar de esta especie en la parte izquierda del camino que va al río desde el Cubizaño. El castaño de indias procede de la Península Balcánica y Este de Bulgaria.
Las hojas son compuestas, de forma palmeada y teniendo 5-7 hojuelas de gran tamaño (10 a 25 cm.), con el borde algo dentado, que se van estrechando progresivamente hacia la base. El fruto es una castaña, no comestible por su sabor desagradable, que aparece en el interior de una estructura dotada de grandes espinas.

Plátano (Platanus hybrida): Esta especie es resultado de la hibridación entre el plátano oriental genuino de Europa y el plátano occidental de la zona Atlántica de Estados Unidos, siendo cultivado como árbol de sombra para paseos, avenidas y parques. Tenemos un ejemplar de plátano en el camino del cementerio junto a un ciprés.

Sus hojas son también palmeadas, pero a diferencia del anterior, son simples, aunque presentan 5-7 lóbulos con el borde provisto de gruesos dientes. Su corteza es muy fácil de identificar, ya que se desprende en placas de formas irregulares de color pardo-rojizo, dejando cicatrices blanquecinas que forman, con el resto de la corteza de color grisáceo o verdoso, dibujos que se asemejan a mapas.

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(1) Dentado: que presenta una sucesión de dientes, generalmente cortos y rectos.
(2) Aserrado: con dientes agudos y próximos, a modo de sierra.


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